El pasado miércoles 25 de noviembre tuvo lugar en la sede de Cantoblanco de la Universidad Pontificia de Comillas un Seminario centrado en la Política Exterior de Francia. La organización del evento estuvo en manos del Departamento de Relaciones Internacionales de la propia universidad.
En el acto de inauguración se contó con la participación del Rector Magnífico de la UPC, D. Julio L. Martínez, con la Decana de la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales, Dª Belén Urosa, y el Profesor Don Alberto Priego, director del departamento a cargo de la organización del acto.
D. Julio L. Martínez introdujo el seminario a través de una intervención en la que recordó a las víctimas del atentado del 13-N en Paris, y aprovechó para afirmar que la defensa de los valores y principios fundamentales no puede llevarse a cabo a cualquier precio, sino mediante medios legítimos. El Rector calificó la situación política internacional actual como “frenética” para resaltar cómo los valores franceses han sabido brillar y “prevalecen como esencia de un gran pueblo en tiempos de zozobra”. Es, a través del conocimiento de Francia y su Historia, como España se comprende a sí misma. Citó al Padre Fundador de la Compañía de Jesús, a la que pertenece la institución educativa anfitriona, "En tiempos de desolación no hacer mudanza". Sin embargo, recalcó la necesidad de sustituir el vacío nihilista por unos valores cívicos que den respuesta.
D.ª Belén Urosa, señaló que la elección de Francia como objeto de estudio para el Seminario anual se debe al ánimo internacional del país galo. Estableció, siguiendo los paramentos marcados por el Ministro francés, los cuatro ejes sobre los que se construye la política exterior francesa: seguridad, cuidado del medio ambiente, impulso de la política europea y proyección francesa internacional. La Decana hizo un llamamiento al sentido común y a la necesidad de la unidad a favor de la paz mundial.
D. Alberto Priego no alargó su intervención más allá de avisar sobre el riesgo que se corre de caer en comportamientos y actitudes xenófobas.
Se dio paso así a la primera conferencia del día, enmarcada dentro del acto inaugural, titulada Condicionamientos de la política exterior de la República Francesa e impartida por el Excmo. Sr. D. Yves Saint-Geours. Embajador de la República Francesa en España, que comenzó agradeciendo el apoyo español –y mundial- en un momento tan duro como el que se está viviendo en Francia.
Su intervención supuso un completo recorrido sobre le momento actual planteado desde la perspectiva de dos preguntas clave:
- ¿Por qué hablar de guerra?
- ¿Por qué Francia toma decisiones como si fuese todavía una potencia mundial?
- ¿Cómo dar respuesta colectiva a los problemas globales?
Definió Francia como “una nación independiente, con vocación internacional y fiel a sus valores” y es cada una de esas características las que, según el Embajador, hace imprescindible y esencial el aporte francés a la política exterior. Quiso dejar claro que no es una actitud arrogante sino poner al servicio de la comunidad internacional la capacidad de definir lo que es o no es justo.
Estableció como necesidad la reorganización de la política exterior y la diplomacia que no se encontraban adecuadas al momento geográfico y económico actual. Un mundo de amenaza, inseguridad con “guerras híbridas”, distintas a las que se conocían tradicionalmente. Además, indicó que el mundo apolar en el que vivimos, donde hay países “con más importancia” que otros, no hay ninguna potencia con la capacidad para, de manera individual, solucionar los problemas. De aquí que sea esencial crear un mundo multipolar, ya que la dispersión de las fuerzas en nuestros días supone que haya “más fuerzas que controlar y menos fuerzas para controlar”.
Situó las bases de Francia y las clasificó en cuatro pilares.
A la primera base la llamó “Estatus político” por el cual Francia había desempeñado el papel de miembro fundador y motor de las Naciones Unidas. También, apostó por una reforma del Consejo de Seguridad por la que los miembros permanentes abandones su derecho a veto para poder, de esta forma, decidir de manera internacional y conjunta entre guerra y paz.
La segunda fase supuso un recorrido de las capacidades políticas, económicas y culturales de Francia.
La tercera fase, el Ejército, demuestra que Francia es una potencia con peso e influencia a nivel internacional que pone los medios con los que cuenta al servicio de la paz universal. El Embajador remarcó que paz universal no es sinónimo de pacifismo o neutralidad, conceptos equivocados comúnmente.
Por último, los departamentos de Ultramar, poco valorados pero de un valor estratégico fundamental.
Recogió las palabras de la Decana (con ciertas variantes) con respecto a los ejes sobre los que se funda la diplomacia francesa. Numeró tres: la paz y seguridad, la regulación mundial y el medio ambiente y Europa. Incluyó un cuarto eje, como telón de fondo, que serían los intereses nacionales.
El motor por y para el que se mueve la diplomacia es el compromiso por la paz y la seguridad comunes manteniendo el papel de la ONU como institución fundamental para conseguir tal objetivo.
Tocó temas como el Co21 y definió Europa como “paz, fuerza y prosperidad” que necesita de cambios urgentes (ayudas al desarrollo, articulación de políticas hacia los refugiados…).
Cerró su intervención apuntando cómo las virtudes y valores de la nación francesa han quedado demostrados en últimos días.
El Seminario se dividió a continuación en tres paneles:
1. PANEL 1: Elementos estructurales de la Política Exterior de Francia
2. PANEL 2: Política Exterior de Francia I
3. PANEL 3: Política Exterior de Francia II
Finalizó con una conferencia titulada Francia y España: Vecinos y amigos y, por último, el acto de clausura.









